Este próximo mes de octubre el IRONMAN de Hawaii celebra su vigésimo cuarto aniversario. Cuarenta años desde que el triatlón naciese en el formato en el que hoy se conoce y se celebrase por primera vez una competición que ha pasado a ser un referente mundial tanto por lo que ha supuesto de evolución para el deporte moderno como por las maravillosas historias de superación humana que año tras año se viven en Kona cuando los límites de miles de personas son traspasados para demostrar el poder de la palabra “querer”.

Cuarenta años ya son un recorrido suficiente como para que destaquen algunos nombres propios que han hecho del IRONMAN el monumento que hoy es. Y entre esas personas, la que es el eje central de este texto: Ken Glah.

Cuando conoces a Ken percibes desde el primer momento que le apasiona lo que hace, que su vida es su deporte, que sigue cuidando su cuerpo, su alimentación y su entrenamiento, que le siguen brillando los ojos cuando habla del IRONMAN, que mantiene la ilusión de planificar su camino para volverse a clasificar para Kona y que fruto de esa ilusión es capaz de recordar cada detalle de los que ha vivido en sus miles de entrenamientos y competiciones por todo el mundo. Ken es un libro abierto que habla sobre el triatlón desde sus comienzos hasta nuestros días.

La mayor demostración de que ama su deporte es que este octubre se colocará en la línea de salida del IRONMAN de Hawaii por trigésimo quinta vez. La cifra de participaciones que ello supone está lejos de la que cualquier otro triatleta ha conseguido jamás, pero además que Ken lo haya logrado de forma consecutiva le da una envergadura a ese hito que difícilmente podrá ser igualado algún día.

Recuerdo este pasado mes de marzo en los días previos al IRONMAN de Nueva Zelanda. Ken organiza una concentración semanas antes de esa competición para que todo aquel que viaja con su empresa (Endurance Sports Travel) pueda entrenar junto a él y preparar así de forma ideal esa prueba. Era muy bonito observar cómo un triatleta que ha sido profesional y que ganó seis veces entre los IRONMAN de Brasil (1998, 1999 y 2000), Canadá (1993) y Nueva Zelanda (1992 y 1993), que estuvo entre los diez primeros en diez ocasiones en Kona (con su mejor posición como tercero en 1988), es capaz de mostrar la sencillez y la proximidad que Ken atesora.

En esa cercanía radica gran parte del éxito de la empresa que creó en 2002 mediante la que organiza el viaje de cualquier deportista que quiera vivir la experiencia del IRONMAN. En cada viaje todo está preparado para que triatleta y acompañantes estén tranquilos de que su desplazamiento hasta el lugar del evento, su alojamiento, su nutrición y toda la logística añadida (como por ejemplo la asistencia con mecánicos para la bicicleta) están cuidados hasta el más mínimo detalle.

Gracias a su experiencia compitiendo por todo el mundo, siempre teniendo como su primera fan a su madre, en cada uno de los lugares en los Endurance Sports Travel tiene viajes organizados se proponen además reconocimientos a los circuitos de natación, ciclismo y carrera a pie para que el deportista sepa a qué se ha de enfrentar, además de los valiosos consejos que Ken da constantemente para que la competición sea un éxito para cada persona que la acometa.

Después de haber competido por primera vez en el triatlón en 1982 (en Rhode Island), después de haber participado en más de 80 IRONMAN por todo el mundo, después de haber ganado competiciones nacionales e internacionales en otras distancias del triatlón y de haber sido incluido en el Hall de la Fama de la USA Triathlon, Ken sigue ilusionándose con su siguiente competición como si fuese la primera y, algo esencial, con facilitar a todos los que viajan con su compañía (EST) que ellos y ellas también logren alcanzar la línea de meta.

Y así lo vi, completamente ilusionado y ocupado en ayudar y animar a los que viajamos con él a Nueva Zelanda. Tras finalizar su IRONMAN y saber que se había clasificado por 35 vez consecutiva para Kona, se duchó, comenzó a recuperar su cuerpo comiendo algo y se colocó de nuevo en el recorrido del maratón para continuar animando a todos los que seguían compitiendo al tiempo que se ponía y se quitaba las gafas una y mil veces para consultar la aplicación de su móvil y saber así dónde se encontraba cada una de las personas que con él viajábamos, estudiando nuestros tiempos y calculando ilusionado si los que llegarían más tarde lo harían con el tiempo suficiente como para cruzar la meta en menos de 17 horas.

Tras ese viaje y los anteriores que hemos compartido nació la posibilidad de comenzar a abrir proyectos conjuntos a modo de concentraciones para triatletas y ciclistas, experiencias únicas en entornos privilegiados para el deporte y donde cada detalle estará cuidado con la máxima calidad. Estos días Ken estará en Huesca, desde donde comenzaremos a planificar y concretar esas propuestas que se irán planteando a partir del 2019.

Cuando una persona mantiene la pasión por lo que hace durante tantos años y además es capaz de transmitirla, es una persona que brilla y que hace que todo el que le rodea pueda llegar a su mejor versión. Ken es esa persona y conocerle es uno de los grandes privilegios que se pueden llegar a tener al entrenar y competir en el IRONMAN.