Por todos es bien conocida la historia que dio lugar en Hawaii al primer IRONMAN, allá por 1977. En aquel momento, su creador, John Collins no podía imaginar lo que en unos pocos años después se convertiría un deporte que ha pasado a ser un verdadero estilo de vida para muchos.

Repartido por todo el mundo, con más de cuarenta competiciones oficiales, esa competición ofrece a día de hoy una experiencia que puede ir más allá de nadar, pedalear y correr. Lo que se puede llegar a vivir en torno a ella es extraordinario, es un verdadero tesoro.

Viajar es conocer otros países, otros paisajes, otras culturas, otros idiomas, otras gastronomías, otras costumbres, otras sociedades y con ellas, a otras personas. Y viajar para completar el IRONMAN en distintas partes del mundo es, a buen seguro, una gran oportunidad para conectar con historias maravillosas, como la de John y Elizabeth: “The IronCouple”.

En todas y cada una de las ceremonias de apertura y de entrega de premios, previas y posteriores a la competición, el presentador siempre tiene en su guión dos nombres propios, los de la persona que más IRONMAN ha completado en la historia de este deporte, John, y los de su esposa, la mujer que más IRONMAN ha finalizado, Elizabeth.

Acercarte a ellos es compartir instantes llenos de sonrisas y de pasión por un deporte que siguen sintiendo con la misma ilusión que cuando comenzaron a hacerlo, allá por la década de los ochenta. Puedes sentir conversando con “The IronCouple” que el amor por lo que hacen es incluso mayor que la enorme energía que se necesita para completar, entre ambos, los <strong>más de 300 IRONMAN</strong> que ya han cubierto por todo el planeta.

John lleva en el deporte desde su juventud y a sus más de 60 años sigue manteniendo una musculatura que le permite completar entre siete a diez IRONMAN al año. Elizabeth también se caracteriza por su gran fortaleza, algo que en uno de los últimos IRONMAN en los que ha participado (Nueva Zelanda) le ha posibilitado cruzar la meta unas semanas después de salir del hospital tras una lesión producida por una caída de su bicicleta.

Es tal la ilusión por lo que hacen que son capaces de recordar perfectamente cada evento, cada prueba en la que han participado. Y eso que él ya suma más de 230 finisher y ella más de 70 líneas de meta. Para ellos, igual que cuando comenzaron a recorrer el mundo entero, el mayor objetivo es completar cada competición y en el proceso que lleva hasta ella, conectar con otras personas, compartir su estilo de vida, conocer a deportistas de cualquier país, sonreír con ellos y saborear una buena cena hablando todo el tiempo de ese maravilloso planeta llamado: IRONMAN. Y eso es justamente lo que hacemos los tres cada vez que quedamos los días antes de una competición: cenar, reír, recordar y preparar así el mejor presente, la competición que llega unos días después. Y tras el IRONMAN, siempre la misma frase: “nos vemos en breve en otra parte del planeta”.

Caminar junto a Elizabeth y John supone parar una y otra vez a saludar a personas que los conocen y que se alegran de volver a verlos. Esa pareja, cruzando la línea de meta de más de 300 IRONMAN no sólo están consiguiendo demostrar que los límites físicos y mentales están mucho más allá de lo que se piensa, que una persona puede lograr aquello que se proponga, sino que también están logrando repartir alegría allá por donde pasan gracias a su sencillez y a su calidez, gracias al amor por lo que hacen, porque compartir tiempo con ellos es llenar al máximo el depósito de la buena energía, algo esencial antes y después de nadar, pedalear y correr el día de la competición.

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https://www.youtube.com/watch?v=2P7n_OXJeMU
https://www.youtube.com/watch?v=vQyqe5BuWik
https://globalnews.ca/video/3063357/elizabeth-model-iron-woman-of-the-world
http://torontosun.com/2015/12/07/meet-canadas-true-power-couple/wcm/98ed83a1-4b4f-4608-9492-ef0903d24e22